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El gusano del corazón en perros y gatos

por Marta Mijangos

La dirofilariasis cardiopulmonar es una enfermedad cosmopolita producida por el parásito Dirofilaria immitis, gusano del corazón, que afecta fundamentalmente a perros y gatos.

dirofilariaEsta enfermedad se transmite por la picadura de mosquitos, por lo cual su contagio depende de que estén presentes los vectores competentes. Éstos necesitan unas condiciones climáticas favorables para sobrevivir y desarrollarse. Así, la dirofilariosis cardiopulmonar se localiza de forma mayoritaria en regiones templadas y tropicales. Europa es uno de los continentes donde mejor se ha estudiado la dirofilariosis animal a consecuencia del movimiento de perros infectados debido al turismo o a la adopción desde áreas endémicas como son Italia y España.

Los parásitos son transmitidos a los perros y gatos a través de la saliva de los mosquitos, llevando a cabo una migración a través de los tejidos hasta llegar a las arterias pulmonares y ventrículo derecho del corazón, donde se desarrollan hasta su estadío adulto. En los perros los gusanos adultos pueden sobrevivir hasta 7 años, mientras que las larvas entre 2 y 18 meses.

La dirofilariosis felina está presente en aquellas áreas donde las infecciones caninas son muy prevalentes, aunque la prevalencia en gatos es 10 veces menor que en perros. El gato, por tanto, es un hospedador susceptible pero no ideal, y su infección y carga parasitaria son bajas (en torno a los 2 años).

Síntomas
La mayoría de los perros infectados no muestran ningún signo clínico durante años. Los signos clínicos se desarrollan gradualmente y pueden empezar con una tos crónica que puede continuar con disnea e incluso desmayos tras periodos de excitación o ejercicio.

En los gatos sucede lo mismo y en la mayoría de los casos la aparición de los signos clínicos parece estar relacionada con la muerte natural de los parásitos o la llegada de los mismos a las arterias pulmonares con signos de tos, anorexia, pérdida de peso, letargia, disnea, etc.

Diagnóstico y prevención
El diagnóstico de la filariosis cardiopulmonar puede realizarse mediante análisis hematológicos que permitan la observación de las larvas, realizados en laboratorios específicos o mediante test rápidos realizados en las clínicas veterinarias. También se usan métodos complementarios como radiografías, ecocardiografía y electrocardiografía.

La prevención debe empezar antes del periodo de actividad del mosquito en primavera y continuar hasta finales de otoño. Se basa en la combinación de uso de productos preventivos frente a los gusanos del corazón (productos masticables, productos tópicos o mediante tratamiento inyectable anual) junto con productos repelentes para los mosquitos.

Los perros y gatos que viajen a zonas endémicas de la enfermedad deberían tratarse 30 días después de la llegada a la zona de riesgo. Para aquellas mascotas que no residan más de un mes en un área de riesgo, un único tratamiento a la vuelta a casa. Y en caso de visitas más prolongadas, una pauta de tratamiento mensual comenzando 30 días después de que el animal entrara en la zona de riesgo y al menos un mes después de haber vuelto.

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