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La conducta higiénica en el cachorro

Pablo Hernández Garzón
Veterinario – Etólogo

Una de las conductas que debe aprender un cachorro lo antes posible es la conducta higiénica. Aunque no suele resultar difícil enseñarle a hacerlo en el lugar apropiado, algunos casos pueden ser más complicados.

Aspectos básicos de la conducta higiénica

Cuando el cachorro es muy, muy pequeño, la madre es la encargada de estimularle para que haga sus necesidades y de limpiarle, ya que por sí mismo no es capaz de hacerlo.

Más tarde, cuando el cachorro alcanza las 8 o 9 semanas de edad aproximadamente, comienza a alejarse progresivamente del “nido” para realizar sus necesidades y así mantener éste limpio. Esta tendencia es innata en los perros y es, asimismo, la base para la correcta educación del cachorro. Sin embargo, esta tendencia no garantiza que el animal aprenda de forma directa que la calle es el lugar adecuado para hacer sus necesidades.

Por otro lado, cuando el cachorro necesite orinar o defecar mostrará una serie de conductas previas que es necesario reconocer. Por ejemplo, separarse de los dueños, olisquear insistentemente el suelo o dar vueltas en círculo. Cada animal manifestará estas conductas de forma ligeramente diferente o en un orden distinto, pero si prestamos un poco de atención podremos llegar a saber con bastante seguridad cuándo tendrá ganas de eliminar.

Por último, es fundamental conocer las necesidades del animal. Un cachorro de 3 o 4 meses es incapaz de aguantar más de dos o tres horas sin hacer sus necesidades. Por tanto, si no le damos la oportunidad de hacerlo en el lugar apropiado frecuentemente, lo hará allí donde pueda. Con el tiempo, según vaya creciendo, el número de horas que será capaz de aguantar ira incrementándose y hará más sencilla su educación.

¿Qué debo hacer para enseñar adecuadamente al cachorro?

A grandes rasgos, la mejor estrategia para enseñar a un cachorro la conducta higiénica se divide en dos puntos principales: por un lado, evitar que el animal haga sus necesidades donde no debe y, por otro, potenciar que lo haga en el lugar apropiado. Desde un punto de vista práctico, estos puntos pueden aplicarse en dos situaciones diferentes:

Si podemos vigilar al cachorro

Debemos supervisarle estrechamente en la medida de lo posible para poder observar las conductas previas a la eliminación comentadas anteriormente. Cuando aparezcan esas conductas, justo en ese momento, distraeremos la atención del animal (con una palmada, por ejemplo) e inmediatamente le llevaremos al lugar apropiado (los periódicos, el patio o la calle según el caso). Si al llevarlo allí el animal hace sus necesidades, le premiaremos efusivamente. Si no hace nada, deberemos mantener la vigilancia y repetir la operación unos minutos después.

Esta supervisión es fundamental en aquellos momentos en que el cachorro tendrá ganas de hacer sus necesidades. Estos momentos suelen ser inmediatamente después de una siesta o al despertarse por la mañana (antes de hacer cualquier otra cosa), después de jugar, después de las comidas o al regresar a casa después de un periodo largo de ausencia.

Estando pendientes del perro en estos momentos para poder llevarle al lugar apropiado, conseguiremos en poco tiempo que aprenda dónde debe hacerlo.

cachorro

Si no podemos vigilarlo adecuadamente

Cuando el cachorro se quede solo en casa, o por las noches, o si estando en casa tenemos que hacer cosas que nos impiden vigilarle, debemos acondicionar una parte de la casa (una habitación pequeña o un recinto en una habitación) para dejar al perro allí en esos momentos. En ese lugar deberemos poner su comida, el agua y una colchoneta e, incluso, algún juguete para que se entretenga. En la zona opuesta a donde hemos puesto esos objetos pondremos los periódicos o empapadores para que el cachorro haga sus necesidades en ellos. Así evitaremos que lo haga en un lugar inapropiado.

¿Qué más cosas debo tener en cuenta?

Otros aspectos importantes en el aprendizaje de la conducta higiénica son:

  1. Llevarle frecuentemente a la zona elegida para que elimine.
  2. Llevarlo de paseo atado con una correa corta para estar junto a él cuando orine o defeque y poder premiarle inmediatamente. Después de que haya hecho sus necesidades podemos soltarlo o dejarle que juegue con otros perros, pero no antes. Nunca deberemos volver a casa inmediatamente después de que lo haga, ya que puede aprender a evitar o retrasar el acto de evacuar para estar más tiempo en la calle.
  3. Si algún conocido tiene un perro que ya ha aprendido a eliminar correctamente en la calle, podemos llevar de paseo al cachorro con él, para que le ayude a aprender.
  4. Limpiar completamente con productos neutralizantes del olor los lugares donde de la casa donde haya habido un “accidente”. Nunca debe usarse amoniaco, lejía o detergentes con olores muy fuertes (pino, etc.).

Y nunca debemos castigar al perro por hacer sus necesidades donde no debe, tanto si le “pillamos” en el acto, como si no. Sobre todo, no se deben aplicar esos métodos que tantos conocidos nos comentan, como restregar la nariz del perro en su orina o en sus heces, aparte de por ser poco higiénicos, porque son completamente inefectivos.

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